PRODIGIOSAS, cuando el talento supera la adversidad

La película Prodigiosas participará en la Sección Mosaico: Panorama Internacional de la próxima edición del Festival de Málaga, que tendrá lugar del 14 al 23 de marzo. Los directores, Frédéric y Valentin Potier, acudirán al festival a presentar la película.

Tras su paso por Málaga, Prodigiosas llegará a salas de cine el 16 de abril gracias a SelectaVisión.

Prodigiosas

Cuando la carrera de dos jóvenes gemelas pianistas se ve comprometida por una enfermedad rara, ellas lucharán por seguir practicando su arte.

Las gemelas Vallois son dos pianistas virtuosas que han sido admitidas a la edad de 18 años en la Escuela Superior de Música de Karlsruhe bajo la dirección del eminente Klaus Lenhardt. Cargan sobre sus hombros con el sueño de su padre que lo dejó todo para convertirlas en las mejores. Pero tras unirse a la élite internacional del piano, ven su carrera comprometida cuando una enfermedad rara comienza a afectar a las manos de una de ellas y frena en seco su progresión. Si bien su hermana brilla, no pasa mucho tiempo antes de que ella también corra la misma suerte. Incapaces de imaginar su vida sin un piano, lucharán por seguir practicando su arte y desarrollarán juntas una técnica única en el mundo, convirtiéndose así, más que nunca, en “prodigiosas”.

Una historia de superación

Prodigiosas cuenta la historia real de las gemelas Audrey y Diane Pleynet, dos virtuosas pianistas a las que una extraña enfermedad genética obligó a reinventar su relación con el piano, creando una nueva técnica que les permitiera seguir tocando sin dolor.

En realidad, no se trata de un biopic al uso, sino más bien de una historia de ficción que se inspira en los principales hitos en la vida de las gemelas, centrándose en dos momentos cruciales de su carrera: el ingreso en la Escuela Superior de Música Karlsruhe (municipio alemán cercano a la frontera con Francia y célebre por su conservatorio, entre otros centros educativos de primer nivel) y el descubrimiento y diagnóstico de su enfermedad.

A partir de ahí, Frédéric y Valentin Potier desarrollan un drama familiar centrado en las presiones familiares y sociales vinculadas a las altas capacidades: el talento de las dos hermanas no es únicamente un don natural, sino que su predisposición a la música ha sido cultivada desde la infancia por su entorno familiar, y particularmente por su padre, con un nivel de exigencia que se ha convertido en tónica habitual para las dos protagonistas, encarnadas magistralmente por Camille Razat y Mélanie Robert.

Todo queda en familia

Frédéric y Valentin Potier son padre e hijo. Juntos habían realizado ya algún proyecto audiovisual, pero Prodigiosas es su primer largometraje. No es casual que para su debut a cuatro manos escogieran una historia que, en cierto modo, era un reflejo de la suya propia. Los paralelismos son evidentes: un vínculo familiar profundo que permite a dos individuos abordar un artefacto cultural a priori concebido para ser realizado en solitario.

Escribimos juntos, decidimos la puesta en escena con el director de fotografía, dirigimos juntos a los actores. Somos dos, pero a la vez somos uno. Como las hermanas Pleynet. Nos complementamos. Cuando chocamos por ideas siempre es sin ego. Siempre acabamos poniéndonos de acuerdo en interés de la película, y esto se trabaja mucho antes del rodaje, para que no haya necesidad de que estemos enfrentados. No hay ningún conflicto generacional entre nosotros sobre todo porque mi padre está convencido de que es más joven que yo.

Valentin Potier, director de Prodigiosas

«Es Vallois, con dos eles»

En Prodigiosas, el trasunto de Audrey y Diane Pleynet son Jeanne y Claire Vallois, dos hermanas que han dedicado su vida al piano. Tras mostrar algunos retazos de su infancia, la película se centra en un punto de inflexión en sus vidas: la nueva rutina que adquieren cuando son admitidas en la Escuela Superior de Música Karslruhe, a la que han llegado gracias al esfuerzo y sacrificio colectivos.

Toda la familia se ha volcado en conseguir esta oportunidad, bajo el auspicio del padre, Serge, interpretado por un Franck Dubosc en estado de gracia que lleva su habitual histrionismo contenido al terreno del drama, dando vida a un hombre hiperbólico que proyecta sus frustraciones en su entorno más cercano.

Y es que a Serge Vallois le mueve la ambición familiar: siempre ha insistido a sus hijas en que tienen que esforzarse para dejar en el mejor lugar el apellido Vallois, hasta tal punto que Jeanne y Claire lo han interiorizado, casi como un mantra. Son las hermanas Vallois (con dos eles, como se esfuerzan en recordar) y el mundo las está esperando para triunfar.

La llegada de las hermanas a la Escuela Superior supone una profunda alteración en las rutinas del núcleo familiar, que se ve acentuada con el diagnóstico primero de Claire y luego de Jeanne.

En cierto modo, la película funciona también como una suerte de coming-of-age, puesto que las dos hermanas salen de la burbuja de sus maestros de piano para enfrentarse a un entorno nuevo, donde tienen oportunidad de conocer otras realidades: la excesiva competitividad en la música de alto nivel, la existencia de otros tipos de música más allá de los clásicos para piano, las relaciones sentimentales…

En medio de toda esta vorágine, las dos jóvenes reciben la noticia que terminará de poner sus vidas al revés: ambas comparten una rara enfermedad genética y degenerativa, que les provoca dolores físicos y un dolor emocional todavía mayor: no podrán volver a tocar el piano. ¿O sí?

 

Prodigiosas llegará a los cines españoles el día 16 de abril, después de su paso por el Festival de Málaga el próximo mes de marzo.

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