
De la mano de SelectaVisión y A Contracorriente Films, el próximo 12 de junio llega a los cines Pálida luz en las colinas, la película de Kei Ishikawa que adapta la novela homónima de Kazuo Ishiguro.
Kei Ishikawa, un realizador con extraordinaria sensibilidad

Kei Ishikawa es uno de los directores de nueva hornada más interesantes del panorama japonés. Formado en la Escuela Nacional de Cine, Televisión y Teatro de Lodz (Polonia), debutó en 2016 con Gukôroku, un thriller en torno a un periodista inmerso en la investigación de un asesinato que le valió un aluvión de críticas positivas y la atención de la crítica, también a nivel internacional.
Desde entonces, han sido varios los largometrajes en los que Ishikawa ha demostrado su solvencia detrás de las cámaras. Películas como Mitsubachi to enrai (2019), Arc (2021) o Aru otoko (2022) han confirmado la capacidad de Ishikawa para trasladar a la gran pantalla novelas e historias desarrolladas por otros autores.
Así pues, no resultó extraño que, tras estrenar Futsugô na kioku (2024), Ishikawa volviese a la literatura como fuente de inspiración. Su siguiente proyecto, sin embargo, evidenciaba una gran ambición, ni más ni menos que adaptar un texto de un Premio Nobel: Kazuo Ishiguro.

Kazuo Ishiguro, Premio Nobel de Literatura
Kazuo Ishiguro es el último escritor de origen japonés en haber recibido tan ilustre galardón en 2017, después de Yasunari Kawabata en 1968 y de Kenzaburo Oe en 1994. Ishiguro es japonés por nacimiento, pero a diferencia de sus predecesores posee un bagaje marcadamente europeo ya que se ha criado en el Reino Unido, donde su familia se trasladó cuando él contaba con apenas cinco años. Tras realizar un curso de escritura creativa en la Universidad de East Anglia, Ishiguro publicó en 1982 su primera novela, Pálida luz en las colinas, cuyo éxito le catapultó a la fama como una de las jóvenes voces británicas de la literatura.

Por su manera de narrar, las novelas de Ishiguro han dado el salto a la gran pantalla en varias ocasiones, siendo quizás las más destacadas Lo que queda de día, publicada en 1989 y adaptada en 1993 con Anthony Hopkins y Emma Thompson como protagonistas; y Nunca me abandones, que en 2010 adaptó la novela homónima publicada en 2005 y que contaba con Carey Mulligan, Keira Knightley y Andrew Garfield como protagonistas.

De la novela a la película
El proyecto de Pálida luz en las colinas fue impulsado por Hiroyuki Ishiguro, productor perteneciente a la plataforma japonesa de streaming U-Next (y productor también de Belle, una de las últimas películas de Mamoru Hosoda), quien propuso a Kei Ishikawa hacerse cargo de la adaptación de la novela debut del Premio Nobel, basándose en la habilidad que Ishikawa había mostrado en sus obras previas, en las que había desarrollado su personalidad autoral partiendo de un material previo con contundente solvencia.
Tras una cierta reticencia inicial causada por la magnitud de la propuesta, Ishikawa reconoce que pesó más en él la excitación ante las posibilidades del proyecto que el miedo inicial de no estar a la altura. Esta sensación terminó de disiparse cuando Kazuo Ishiguro recibió el primer borrador del guion esbozado por Ishikawa. La entusiasta respuesta del escritor no solamente quedó en su beneplácito al proyecto, sino que se implicó en el desarrollo del guion hasta su forma definitiva. De hecho, el autor ha manifestado a propósito de esta película que siempre había sentido que la historia de Pálida luz en las colinas debía ser llevada al cine por un japonés de una generación contemporánea, alguien que pudiera actualizar la historia a una sensibilidad más moderna.

Una visión de Japón muy personal
Pálida luz en las colinas cuenta la historia de Etsuko, una mujer japonesa instalada en Inglaterra que, en su madurez y gracias a la visita de su hija Niki, comienza a rememorar su juventud en la ciudad de Nagasaki, pocos años después de la Segunda Guerra Mundial y el bombardeo atómico de la ciudad.
Como Ishiguro mismo reconoció en su discurso de aceptación del Premio Nobel, Pálida luz en las colinas fue un texto catártico en el que, sin entender muy bien sus impulsos, Ishiguro hizo una reconstrucción de su Japón, el Japón que él había construido a partir de sus recuerdos, de los relatos de sus padres y de su sentir como emigrante criado fuera del país y de la cultura.
Obra de juventud, Ishiguro consideraba que Pálida luz en las colinas, pese a ser reconocida por la crítica especializada como una novela excepcional, adolecía de su propia inexperiencia literaria; siempre sintió (y así lo manifestó en ocasiones) que se trataba de una novela imperfecta, en la que planteaba algunas cuestiones que todavía no estaba preparado como escritor para resolver con solvencia. En este sentido, la propuesta de guion de Ishikawa le permitió volver a enfrentarse narrativamente a su primer texto.
¿El resultado? Una película de gran sensibilidad que sorprenderá gratamente a quienes ya leyeron la novela original y cautivará al público que no conocía el texto previo, brillantemente interpretada por un elenco de actrices de primerísimo nivel. Pálida luz en las colinas llegará a los cines españoles después de su première española en el Barcelona Film Fest 2026.


