Neo-Tokyo está a punto de explotar… AKIRA llega a los cines españoles por días limitados

El clásico por excelencia del anime, la obra maestra de Katsuhiro Otomo y pilar fundamental de la ciencia ficción de finales del siglo XX, Akira, vuelve a los cines españoles en un evento exclusivo durante este fin de semana. Consulta aquí tu cine más cercano y vuelve a Neo-Tokyo antes de que explote de nuevo. 

Han pasado ya siete años de aquel futuro lejano y postapocalíptico que imaginó Katsuhiro Otomo, un 2019 distópico en el que una Tokio reconstruida desde sus cenizas se preparaba para albergar por segunda vez los Juegos Olímpicos en 2020, unos juegos simbólicos en los que el país sacaba pecho de su rápida recuperación tras la Tercera Guerra Mundial que había arrasado la megápolis. 

A pesar de lo profético de esta ambientación, el advenimiento de Akira no se ha producido, la Tokio de los años ochenta sigue más o menos en su lugar y definitivamente el mundo sigue girando. Pero, cuando vamos camino de celebrar su cuarenta aniversario, cada vez es más evidente que Akira sí supuso un hito histórico, un punto de inflexión, una película que lo cambió todo. 

El largometraje dirigido por Katsuhiro Otomo, adaptando los primeros compases de su manga homónimo, descubrió al público occidental que la animación producida en Japón no se limitaba a obras de consumo rápido, producción barata y target infantil. Cruzó el umbral metafórico (que previamente ya habían transitado algunas series, sin alcanzar el mismo arraigo) que separaba oriente de occidente y puso a Japón en el punto de mira de una industria que hasta ese momento era básicamente local (aunque atesoraba señaladas excepciones, como bien sabemos en España con las emisiones de Heidi y Mazinger Z). 

En la obra cinematográfica, Otomo dio rienda suelta a su propia cinefilia. Planteada a nivel técnico como una superproducción con más de ciento sesenta mil cels, la película esconde referencias de clásicos del cine de Hollywood (y su órbita) como Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955), Videodrome (David Cronenberg, 1983), 2001: Odisea en el espacio (Stanley Kubrick, 1968) o, de manera más evidente, Blade Runner (Ridley Scott, 1982); lo que sin duda favoreció la recepción positiva que tuvo en distintos públicos fuera de Japón. 

Y es que, aunque a finales de los ochenta comenzaba a despertar la curiosidad occidental por los medios de masas japoneses, este tipo de productos culturales todavía se percibían con cierto exotismo, y la llegada de Akira (estrenada en Japón en 1988, en la Berlinale de febrero de 1989 y en Estados Unidos a finales de es mismo año, en Reino Unido, Francia y Alemania en 1991 y en España en 1992) supuso una fuerza catalizadora en la normalización del consumo de este tipo de contenido. 

Akira es, como decíamos, deudora de una amplia corriente de cine de ciencia ficción ochentera, pero a su vez, ha sido en sí misma una influencia muy significativa para el cine posterior, ya fuera a nivel técnico, temático, formal o conceptual. Es muy sencillo rastrear algunas de estas influencias en películas como Matrix (Hermanas Wachowski, 1999), Looper (Rian Johnson, 2012), Pacific Rim (Guillermo del Toro, 2013) o el universo Star Wars desde las precuelas de 1999, 2001 y 2005; pero también es citada como referencia en películas que no pertenecen estrictamente al género de la ciencia ficción, como Kill Bill (Quentin Tarantino, 2003-2004), El Caballero Oscuro (Christopher Nolan, 2008), Spider-man: Into the Spider-verse (Bob Persichetti, Peter Ramsey y Rodney Rothman, 2018) o, más recientemente, El Gato con Botas: El último deseo (Joel Crawford, 2022), por citar algunas de las más destacadas. 

Todo ello sin contar, por supuesto, la influencia que Akira y Katsuhiro Otomo han ejercido sobre todo el manga y anime posteriores. Sin Akira no pueden entenderse obras como Ghost in the Shell de Mamoru Oshii, Alita Ángel de combate de Yukito Kishiro, Cowboy Bebop de Shinichiro Watanabe o Elfen Lied, de Lynn Okamoto; pero tampoco se entenderían títulos como Naruto o la (breve) carrera del malogrado Satoshi Kon (Perfect Blue, Millennium Actress, Paranoia Agent, Tokyo Godfathers, Paprika). 

Ahora es fácil darlo por sentado y percibirla como un título de culto, pero la trascendencia de Akira se ha extendido mucho más allá de las influencias mencionadas, permeando en otros productos, medios y creadores de la cultura de masas, desde Michael Jackson a Hideo Kojima. Ayudó a perfilar y terminar de dar forma al concepto de cyberpunk (que se desarrolló durante los años ochenta al calor de algunas de las películas anteriormente citadas, como Blade Runner) y a la vez se convirtió en un icono audiovisual, la película que todos adoramos hoy en día. 

A partir de esta tarde, tienes una oportunidad limitada de poder volver a disfrutar de Akira en su medio natural: la sala de cine. Durante todo el fin de semana y el próximo miércoles, tienes una cita en Neo-Tokyo, Akira te espera. ¡No te la pierdas! 

 

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