MEGALOBOX: canto de amor al boxeo futurista

Se cumplen ocho años del lanzamiento del primer capítulo de Megalobox en la revista Shônen Magazine Edge de Kodansha. ¿Conoces la historia detrás de este anime?

Megalobox surgió como un proyecto para conmemorar el señalado aniversario del manga Ashita no Joe, aunque su ambientación futurista y su premisa, abrazando la ciencia ficción, muy pronto la convirtieron en una de las propuestas más interesantes del panorama.

Ashita no Joe, el precedente

En 1968, Ikki Kajiwara y Tetsuya Chiba iniciaron la publicación de una serie en la revista Weekly Shonen Magazine que revolucionaría el mundo del manga: Ashita no Joe. Comenzó como un manga deportivo que surgía a la sombra de las consecuencias de la ocupación norteamericana, de los primeros pasos del milagro económico y de los Juegos Olímpicos de Tokio (que se habían celebrado en 1964, impulsando la popularidad de algunos deportes), pero con el paso de los años se convirtió en una de las series más trascendentes de su época.

Más allá de su salto al anime (que tuvo lugar en dos ocasiones, en 1970 y en 1980), el camino de superación de Joe del mañana marcó profundamente a varias generaciones con hitos nunca antes vistos, como demostró la espontánea organización por parte de los fans de una ceremonia funeral para uno de los personajes (celebración a la que se prestó la propia editorial, cediendo un espacio en sus oficinas en el que se instaló un ring de boxeo) o la referencia al título que se incluyó en la proclama del Ejército Rojo Japonés en el denominado secuestro de Yodogo, en el que la facción radical secuestró un Boeing 727 en vuelo doméstico entre Tokio y Fukuoka: bajo el grito de “¡Somos los Joe del mañana!”, los secuestradores desviaron el avión a Pyongyang, en un episodio que causó un gran impacto en una sociedad marcada por las protestas de izquierdas.

Revivir el mito cincuenta años después

Independientemente de la apropiación ideológica por parte de radicales, Ashita no Joe dejó una profunda huella en la sociedad japonesa. Por ello, homenajear el cincuenta aniversario del título era un reto considerable. Especialmente si tenemos en cuenta que la historia original seguía viva (la última adaptación live action data de 2011 y en 2015 se representó en Tokio una adaptación teatral) y que Joe Yabuki se mantiene muy presente en el imaginario colectivo nipón.

Así pues, se optó por desarrollar de cero una nueva historia. El proyecto se planteó de manera multimedial, combinando un manga, que se lanzó por primera vez el 17 de febrero de 2018 y se extendió hasta el mes de agosto; y una temporada de anime de 13 episodios producida por TMS que finalmente se alargaría una segunda tanda de capítulos, bajo el título Nomad: Megalobox.

Manteniendo Ashita no Joe como referencia e inspiración directa, Megalobox desarrolla una nueva historia, ambientada a finales del siglo XXI, con una sociedad distópica en la que hasta los combates de boxeo se han modernizado: ahora los luchadores utilizan exoesqueletos mecánicos para pelear.

La ambientación cyberpunk supuso un refrescante cambio, pero fue el anime el que marcó la diferencia, y aquello fue en parte gracias a Yo Moriyama, que se enfrentaba por primera vez a la dirección de una serie televisiva después de haber participado como animador clave, diseñador de personajes y responsable del visual concept en títulos tan variados y potentes como Afro Samurái (2007), Marvel Anime: The X-Men (2011) o Ataque a los Titanes (2013-2019).

Y puede que ahí radique una de las claves de su éxito, ya que se desprende un cierto regusto estético que la hace conectar con una corriente de anime que marcó los años del cambio de siglo: puede trazarse una línea desde producciones como Cowboy Bebop (1998), Samurai Champloo (2004) o el propio Afro Samurái hasta Megalobox, con cierta continuidad en algunos aspectos y recursos estéticos y narrativos.

En este sentido, es obligatorio destacar como uno de los aspectos más sólidos de Megalobox su banda sonora. Con sonidos muy industriales, riffs rockeros y regusto hip-hopero, corre a cargo del popular músico y productor musical japonés Mabanua.

Al final, Megalobox y Nomad: Megalobox son la prueba evidente de cómo una factura cuidada y una producción llevada con mimo pueden convertir lo que sobre el papel era una celebración de aniversario en un anime de relevancia y en un éxito sonado.

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