
Make a girl. Un amor artificial es el salto al largometraje de Gensho Yasuda, un animador 3D que se ha dado a conocer en medio mundo mediante cortos en redes sociales, superando los seis millones de seguidores con su estilo novedoso y rompedor que recoge la estética del anime tradicional en 2D con efectos de animación tridimensional. ¿Quieres conocer algo más sobre Make a girl. Un amor artificial y su creador? ¡Pues sigue leyendo!
Un animador con más de 6 millones de seguidores
Gensho Yasuda ha alcanzado renombre internacional gracias a sus animaciones y cortos que ha ido publicando en redes sociales como animador freelance. Antes ya había coqueteado con la industria del anime, formando parte de Polygon Banchou, el equipo de desarrollo 3DCG de Nitroplus, el estudio de desarrollo centrado en visual novels del que salieron historias como Touken Ranbu o Steins;Gate. Sin embargo, aquellos primeros años de experiencia laboral le hicieron percatarse de una cuestión importante: su inquietud como creador de historias le iba muy grande a su pequeño puesto como animador 3D dentro del estudio. Esto le condujo a dejar la seguridad de su puesto de trabajo y lanzarse a la jungla freelance.
Para darse a conocer, comenzó a desarrollar animaciones breves en 3D, que publicaba principalmente en Youtube y TikTok, alcanzando gran popularidad. Y es que su estilo resultaba muy llamativo porque reproducía o emulaba la estética del anime tradicional en 2D, pero realizada íntegramente en 3D. En este sentido, también resulta muy llamativo (a la par que lógico) que se decantase por un software como Blender, una herramienta gratuita que le permitía un resultado tan profesional como los programas de edición de pago más potentes.

Make Love: una carta de presentación
Uno de sus primeros cortometrajes fue Make Love, publicado en Youtube en 2020. Ese mismo año, la pieza ganó el premio en el CG Anime Contest, un galardón que entre 1988 y 2023 reconoció las obras más destacadas producidas en Japón con animación tridimensional. Otro ilustre ganador de este reconocimiento fue un joven Makoto Shinkai, dos décadas antes, en el año 2000.
Make Love abrió la puerta a Yasuda para realizar una serie de trabajos publicitarios para marcas tan destacadas como McDonalds o Intel; también ha participado en proyectos relacionados con v-tubers y ha explorado todo tipo de creaciones en 3D. Gracias a las redes sociales, su popularidad ha ido aumentando, convirtiéndose en un animador de referencia en los últimos años, como atestiguan los dos cortometrajes de Moana que realizó para Disney, bajo el título Moana to Densetsu no Umi 2.
En 2022, Yasuda recibió una propuesta por parte de Koichi Kawase, fundador y presidente ejecutivo de Xenotoon, para recuperar el concepto y los personajes de Make Love y desarrollar con ellos un nuevo proyecto, que terminó tomando la forma de este largometraje. Xenotoon nació en 2019 como un estudio de animación especializado en 3D y en el trabajo directo con creadores y redes sociales, así que la asociación con uno de los animadores más seguidos del panorama era el paso lógico para ambas partes.
Un proyecto muy grande para una sola persona
Bajo el paraguas corporativo de Xenotoon, Yasuda montó su propio equipo, Gensho Yasuda Studio by Xenotoon. Por primera vez, Yasuda se enfrentaba al reto de coordinar a un equipo de personas para llevar a cabo el desarrollo del largometraje.
Gensho Yasuda Studio by Xenotoon conforma un pequeño estudio que apenas llena una diminuta oficina cerca de Akihabara, donde sus ocho componentes (contando al propio Yasuda) se sumergieron en el desarrollo de la película. Acostumbrado a trabajar solo, Yasuda se enfrentó a un nuevo reto: dirigir a un equipo de personas con distintos bagajes, intereses y áreas de conocimiento y emplear toda esa experiencia para lograr unos resultados que hasta el momento habían dependido únicamente de él. Pese a las dificultades intrínsecas, Yasuda no solamente se ha desenvuelto con solvencia, sino que además, como él mismo ha expuesto en numerosas entrevistas, la experiencia ha sido enormemente enriquecedora y le ha permitido aprender y experimentar con nuevas técnicas, recursos y soluciones.
El paraguas empresarial que le daba Xenotoon y el respaldo del equipo creativo conformado en estudio allanaban el camino, pero todavía quedaba un obstáculo: la financiación. Para hacerle frente, lanzaron en total dos campañas de crowdfunding. En cada una de ellas el objetivo eran los diez millones de yenes, cada una de ellas recaudó más de veinte millones. La popularidad en redes sociales de Yasuda había consolidado una comunidad dentro de su base de seguidores, tan sólida como para duplicar sus mejores estimaciones presupuestarias.

De este esfuerzo colectivo surgió Make a girl. Un amor artificial, la historia de Akira, un precoz inventor que a sus 17 años compagina el instituto con la creación e investigación sobre robots e inteligencia artificial y que un buen día decide embarcarse en la construcción de una novia artificial.
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