¡Feliz cumpleaños, Hiromu Arakawa!

Hoy celebra su 53 cumpleaños Hiromu Arakawa, una de las mangakas más relevantes y queridas de las primeras décadas del siglo XXI. La creadora de Fullmetal Alchemist nos ha dejado para la posteridad una de las obras más importantes de la época, pero a diferencia de otros artistas, ha conseguido sobreponerse a la fama de su primer gran manga y seguir cosechando éxitos con sus siguientes propuestas. 

Nacida en Hokkaido, Arakawa es la cuarta de cinco hermanos en una familia dedicada a la agricultura y a la ganadería, algo que ha marcado su personalidad y que siempre, de una manera u otra, se ha filtrado en sus obras. Cuando alcanzó la fama, gracias a la publicación seriada de Fullmetal Alchemist, decidió preservar parcialmente su intimidad utilizando un avatar dibujado por ella misma de una vaca holstein, una raza bovina que se caracteriza por su buen rendimiento a la hora de producir carne, terneros y leche. Era el avatar perfecto para una chica de origen rural, tauro y nacida el año del buey. 

Arakawa se convirtió así en una de las primeras mangakas mujeres de primera línea que escondían su imagen, lo que suscitó un acalorado debate durante años acerca de si era hombre o mujer. Posteriormente, Arakawa ha declarado en entrevistas que, en su momento sintió cierta sorpresa por esta polémica, dado que por su pasado rural ella veía la vaca holstein como una prueba inequívoca de que tras el avatar se escondía una mujer. En este tipo de declaraciones, sin embargo, suele obviar que parte de la confusión venía estimulada también por la masculinización de su nombre de pila, Hiromi, por su nombre artístico, Hiromu. 

Y es que Hiromu Arakawa ha sido también un caso paradigmático de la tendencia contemporánea al anonimato. Es cierto que esta costumbre se remonta tiempo atrás (no hay más que ver el caso de Akira Toriyama), pero Arakawa ejemplificaba una circunstancia diferente: ya que su anonimato servía también como protección, dentro del entramado editorial, para poder dedicarse plenamente al shonen. Porque a finales de los noventa y comienzos de los dos mil sí, Rumiko Takahashi ostentaba orgullosa su corona de reina del shonen, pero precisamente por lo excepcional de su situación. Para el común de las mangakas, la industria seguía siendo un lugar hostil, en el que un nombre masculinizado o falso podía abrir la puerta a nuevas oportunidades de publicación para demografías masculinas. 

Así, Arakawa se convirtió también en modelo aspiracional para toda una generación de chicas jóvenes que querían dedicarse al mundo del manga, inaugurando una nueva generación de mangakas escribiendo y dibujando fuera de las fronteras tradicionalmente reservadas a ellas en las demografías femeninas (donde, por otra parte, también tenían que competir con autores masculinos, pero esa es otra historia). 

 

La publicación de Fullmetal Alchemist se prolongó entre 2001 y 2010, convirtiéndose en algo más que un manga de éxito. Su fortísimo arranque propició que para 2003 ya diera el salto a la pantalla, con una primera serie producida por Aniplex y el estudio Bones y dirigida por Seiji Mizushima, que se extendió durante 51 episodios y cuatro OVAs. El problema de esta primera adaptación es que fue muy temprana, y aunque tuvo mucho éxito y gozó de una buena acogida inicial, pronto la línea argumental comenzó a desviarse de lo que se iba planteando en el manga original, y terminó dejando un sabor de boca amargo a los fans. Sin embargo, Fullmetal Alchemist ya había trascendido como historia, se había consolidado como uno de los principales títulos de su época y el público seguía respondiendo favorablemente. Así, cuando el manga enfilaba su recta final, Aniplex y Bones decidieron probar suerte de nuevo. En esta ocasión recurrieron a Yasuhiro Irie, que ya había trabajado animando algunas secuencias de la primera serie, para que dirigiera una nueva adaptación. De ahí nació Fullmetal Alchemist Brotherhood, uno de los animes mejor valorados de la historia tanto en webs especializadas en manganime como en sitios de referencia en lo audiovisual, como IMDb (donde, actualmente, ostenta una nota de 9,1 puntos sobre 10).  

Si bien esta no era, ni mucho menos, la primera vez que un manga recibía más de una adaptación animada, FMA: Brotherhood sí supuso un cambio de paradigma, en un momento en el que el consumo de manga y anime se estaba disparando también fuera de Japón y la percepción tanto de la viñeta como de la animación niponas empezaba a incrementar su prestigio cultural. 

 

Tras Fullmetal Alchemist (o, mejor dicho, en paralelo), Arakawa empezó a desarrollar otras series que, si bien no han tenido tanto impacto, la han consolidado como una de las grandes con un lugar de honor en el olimpo de los mangakas. Títulos como Silver Spoon, Aristocracia campesina, La heróica leyenda de Arslan o la más reciente Espíritus del inframundo han tenido exitosas trayectorias de publicación y adaptaciones al anime y ofreciendo propuestas muy distintas para públicos muy variados, consolidando a esta artista como una de las más interesantes de estas décadas. 

 

Hiromu Arakawa lleva media vida haciendo historia en el mundo del manga. ¡Por otra media vida de historias fascinantes!  

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