
El 6 de septiembre de 1945, en la localidad de Wajima, en Ishikawa, Japón, nació el que se convertiría en uno de los mangakas más queridos, celebrados y fundamentales del medio: Go Nagai, creador de obras tan queridas y conocidas como Mazinger Z, Cutie Honey o Devilman.
Durante su etapa en la preparatoria de acceso a la universidad, una enfermedad le hizo percibir su propia mortalidad y, aunque finalmente no revistió gravedad, le empujó a tomar una decisión radical: abandonar sus estudios y dedicarse en cuerpo y alma al manga, para dejar un legado que perdurase tras su muerte.
Así, comenzó a desarrollar algunos trabajos que presentar a las editoriales, en un proceso largo en el que recibió muchísimas negativas. Cuenta la leyenda que muchas venían propiciadas por su madre, que contactaba con los editores a espaldas de su hijo para que le rechazasen y que, tras el baño de realidad, el muchacho volviese a los estudios.
Pero, por desgracia para la señora Nagai y por fortuna para nosotros, antes de que el joven Go tirase la toalla, la revista Weekly Shonen Sunday vio el potencial y, si bien no le fichó como autor, sí le puso en contacto con Shotaro Ishinomori, quien lo acogió como asistente en 1965.

Go Nagai debutó en 1967 con una obra corta, un one-shot en la revista Bokura. Considerando desde la editorial que estaba preparado, en 1968 comenzó su primera obra serializada, Harenchi Gakuen, que rápidamente se convirtió en su primer éxito, hasta el punto de llegar a considerarse el manga más influyente de finales de los sesenta. Con Harenchi Gakuen, Go Nagai fundó el manga erótico moderno y dio un espaldarazo muy potente a la revista Shonen Jump, que Shueisha había sacado para competir con las que en aquel momento eran las grandes revistas de manga, editadas por Kodansha y Shogakukan.
Tal fue la magnitud del impacto de Harenchi Gakuen que, en 1969, Go Nagai fundó, junto a su hermano Yasutaka, la empresa Dynamic Productions, para gestionar todos sus proyectos. Generalmente, esto hubiera sido motivo suficiente para que Go Nagai figurase en cualquier retrospectiva sobre manga, pero la carrera posterior de este mangaka hizo que Harenchi Gakuen quedase diluida en su trayectoria.
Y es que, después de haber revolucionado el género erótico, en 1972 comenzó a publicar una nueva serie, y de paso, inventar un género nuevo: Mazinger Z recogía la tradición de robots de la ciencia ficción nipona (que venía desarrollándose con notable éxito, ahí tenemos por ejemplo a Astroboy en 1952 o Tetsujin 28-gō en 1956) y sobre ella establecía nuevos tropos y dinámicas: estructuras mecánicas enormes, robots gigantes que carecían de autonomía y que funcionaban controlados por humanos que debían pilotarlos desde el interior. Nacía el género mecha.

Lo que supuso Mazinger Z para el manga y el anime, para la cultura japonesa e incluso a nivel internacional, nadie era capaz de imaginarlo en 1972. Cuando Go Nagai siguió su impulso de trascender, difícilmente podía llegar a imaginar que lo haría de semejante manera.
Por poner solamente el ejemplo que nos pilla más cercano, Mazinger Z llegó a la televisión española en 1978, siendo uno de los primeros animes que se emitieron en nuestro país, preparando el terreno para que, algo más de una década después, Goku cambiase para siempre los gustos de los niños españoles.
La emisión del anime no puede entenderse de manera aislada, sino como un auténtico fenómeno que alcanzó casi todos los aspectos del ocio infantil durante la Transición: juguetes de chapa, colecciones de cromos y hasta cómics, que no eran la obra original de Go Nagai, pero ya dejaban entrever que el anime había llegado para quedarse.
Así, a Go Nagai Japón le debe uno de los robots más icónicos de su cultura, pero los fans españoles también le debemos que abriera un camino que nos ha llevado a poder disfrutar de esta afición.

¡Felicidades, sensei!
