DAVID: La Biblia en la pantalla

Desde que existe el cine, las películas se han nutrido de miles de años de narraciones humanas, ya sea adaptando historias tradicionales o arquetípicas o utilizando recursos desarrollados a lo largo de siglos de comunicación.

Cine mudo: la Palabra sin palabras

Lógicamente, la Biblia ha sido una de las principales fuentes de inspiración, ya desde la época del cine mudo. En los primeros años del cine, uno de los pasajes preferidos fueron los Evangelios y, en general, la vida de Jesús.

Ahí tenemos obras tempranísimas, como la Vida y Pasión de Jesucristo por Georges Hatot y Lous Lumière en 1898 (la más famosa de los primeros años del cine, pero no la única ni la primera), y durante los primeros años del siglo XX, no había cineasta que se preciase que no abordase la vida de Jesucristo como tema para sus obras, desde Georges Méliès, pasando por Alice Guy, Ferdinand Zecca, David W. Griffith (que trataba este tema en uno de los segmentos de Intolerancia en 1916), Abel Gance o Cecil B. DeMille, cuya Rey de reyes (1927) con secuencia final en Technicolor anticipaba la grandeza visual de producciones posteriores.

Las superproducciones de la edad de oro

En el Hollywood clásico se produjeron varias películas que terminarían convirtiéndose en absolutos referentes. La espectacularidad que ofrecían las nuevas técnicas cinematográficas propició una tendencia a la grandilocuencia, iniciada con películas como El mago de Oz o Lo que el viento se llevó (ambas de 1939) y que en los años cuarenta y cincuenta se acrecentaría, en parte, de la mano del cine bíblico.

Por un lado, se produjeron espectaculares remakes de algunos clásicos del cine mudo, que se convirtieron en verdaderos hitos culturales cuyo influjo perdura todavía. En este sentido, destacan la Ben-Hur de William Wyler, que en 1959 actualizaba la primera adaptación de la novela de Lew Wallace, que había dirigido Fred Niblo en 1925; y el remake de la película de DeMille a cargo de Nicholas Ray en 1961.

Pero no solo de remakes vivía Hollywood, y también se recurrió a la Biblia como fuente de inspiración para nuevos proyectos. En este sentido, Los Diez Mandamientos (1956), dirigida por Cecil B. DeMille y protagonizada por Charlton Heston, fue la primera de un repunte en el que el cine histórico o de época se nutría no solamente de la vida de Jesús, sino de distintos textos bíblicos, como el Éxodo y la historia de Moisés en este caso.

Películas como estas o La historia más grande jamás contada (1965), de George Stevens y protagonizada por Max von Sidow, fueron un motor para consolidar un género que marcó la época de los cincuenta y sesenta, el peplum, cuyos máximos exponentes fueron, mayoritariamente, historias bíblicas o relacionadas con la vida de Jesús o de los primeros cristianos.

Más allá de Hollywood

Mientras tanto, desde mediados del siglo XX las cinematografías europeas abordaban perspectivas más críticas y contestatarias, muchas de ellas extrapolando la figura de Jesús a personajes contemporáneos (casos de Nazarín de Luis Buñuel en 1958, o de La palabra, de Carl Dreyer, en 1955). En el cine italiano, cabría destacar El Evangelio según San Mateo de Pier Paolo Pasolini, en 1964, y El Mesías, la última película de Roberto Rosselini, en 1975.

En los años setenta también se inauguró una nueva tendencia, que marcó las décadas finales del siglo XX. Se trata de una serie de interpretaciones que, entroncando con esta vertiente crítica, tocaban distintos géneros huyendo de la épica histórica y espectacular. Tales serían los casos de Jesucristo Superstar (Norman Jewison, 1973), La vida de Brian (Terry Jones, 1979) o, algo más tardíamente, La última tentación de Cristo (Martin Scorsese, 1988).

Un cambio de siglo marcado por dos películas bíblicas

La última década del siglo XX y la primera del XXI se han visto marcadas también por películas bíblicas, que se han convertido en verdaderos fenómenos, tanto a nivel de taquilla, como a nivel social.

El último gran fenómeno bíblico-cinematográfico del siglo XX fue una película que, en cierto modo, se adscribía a esta corriente rompedora. Se trata ni más ni menos que de El príncipe de Egipto, la película musical y de animación de Dreamworks que se estrenó en 1998 y demostró que había mucha más vida en la animación infantil fuera de Disney.

El primer fenómeno bíblico-cinematográfico del siglo XXI oscilaba hasta el extremo contrario: La Pasión de Cristo de Mel Gibson abrazaba en 2004 un planteamiento hiperrealista que alentó la polémica por lo descarnado de su representación de los últimos días de la vida de Jesús.

De la gran a la pequeña pantalla

Los últimos años se han visto marcados por un cambio significativo. La irrupción de las plataformas y los nuevos modelos de consumo audiovisual han propiciado fenómenos como The Chosen, una serie que en 2017 comenzó a narrar una nueva versión de la vida de Jesús, adaptando los hechos que todos conocemos a un formato cercano al drama televisivo americano que ha cautivado a crítica y público, consolidándose temporada a temporada como una serie de referencia dentro del panorama actual.

El cine bíblico y sus derivados siguen estando más vigentes que nunca. Prueba de ello ha sido El Rey de Reyes, de Seong-ho Jang, apuesta de Angel Studios por la animación bíblica que en primavera de 2025 rompió todos los récords de taquilla en su estreno en Estados Unidos, y que se ha convertido sin duda en la película de estas Navidades tras su estreno en cines españoles el pasado 12 de diciembre, atrayendo a más de cien mil espectadores a las salas.

Un nuevo hito se acerca

En 2026, llegará a los cines españoles una nueva película de animación que continúa este fenómeno, y que en su estreno en Estados Unidos ha batido los récords que estableció El Rey de Reyes.

Se trata de David, un acontecimiento musical gigante que ha plantado cara a Avatar en la taquilla estadounidense y que llegará a las salas españolas el próximo 30 de abril, de la mano de SelectaVisión y A Contracorriente Films.

David recurre al Antiguo Testamento para contar una épica aventura de un tiempo remoto en la que un joven pastor de corazón bondadoso termina viéndose envuelto en un conflicto que sacude las raíces mismas del reino y demostrando que hasta el más humilde, impulsado por un corazón bondadoso, es capaz de vencer la mayor adversidad.

Phil Cunningham y Brent Dawes son los directores de esta impresionante aventura en animación 3D, toda una experiencia visual y sonora que no querrás perderte en pantalla grande.

¡Apunta la fecha! El 30 de abril David llegará a los mejores cines de la mano de SelectaVisión y A Contracorriente Films.

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