
A New Dawn, el largometraje que supone el debut como director de Yoshitoshi Shinomiya, artista, animador y colaborador de Makoto Shinkai, suma un nuevo hito con la obtención del premio Contrechamp en el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy celebrado entre el 21 y el 27 de junio.

Tras su premiere en la Berlinale del pasado febrero, donde fue la única película de animación en competir en la Sección Oficial de esta edición (mérito que, por otra parte, apenas han ostentado las animaciones japonesas El viaje de Chihiro -que llegó a conseguir el Oso de Oro- y Your Name), A New Dawn ha recibido el premio Contrechamp, un galardón que Annecy creó en 2019 con el objetivo de dar visibilidad, espacio y un reconocimiento propio a obras de animación de perfil más adulto e independiente que hasta aquella fecha se exhibían en una sección fuera de competición o competían en la categoría general y donde en los últimos años han tenido presencia títulos como Princesa lesbiana del espacio, El artista del cristal, Robot Dreams (premiada en 2023), que también forman parte del catálogo de SelectaVisión.
A New Dawn es la ópera prima de Yoshitoshi Shinomiya después de varios y diversos coqueteos con la animación, tanto en anuncios, vídeos musicales y cortometrajes como participando en otras producciones, ya fuera creando fondos o animando secuencias, como la onírica escena del flashback de Your Name.

Pero Shinomiya es una figura muy singular dentro del panorama de la animación japonesa actual. Aunque reconoce que siempre le ha gustado el anime, nunca fue un propósito vital, sino más bien un camino que se fue abriendo ante sí. Amparado por su formación en la prestigiosa Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio (Geidai), Shinomiya dedicó los primeros años de su trayectoria a la pintura de estilo tradicional japonés, disciplina sobre la que llegó a completar estudios de doctorado. Poco a poco, conforme avanzaba en la experimentación artística, fue incorporando el audiovisual a sus medios de expresión habitual, comenzando a establecer diálogos y relaciones entre lo tradicional y lo contemporáneo a través del arte.
Como él mismo ha expresado en alguna ocasión, el creciente interés por el audiovisual, por el cine y por la animación tuvo además un acicate mucho más terrenal, ya que le permitía mantener una fuente de ingresos medianamente estable sin abandonar la producción artística. Sus primeros trabajos en la industria de la animación, elaborando fondos o secuencias, tenían como fin último el aprendizaje. Pero con el paso del tiempo, los trabajos remunerados en animación, cine y diseño gráfico (también ha ilustrado portadas de libros y asesorado sobre aspectos artísticos en producciones de imagen real) suponían además una fuente de ingresos adicional, con la que Shinomiya podía financiar otros proyectos más complejos de su producción artística. Así, desde 2012 la animación ha ido ganando presencia en la actividad de Shiromiya, culminando con la premiere berlinesa de A New Dawn a comienzos de 2026 y su reciente premio en Annecy.

En A New Dawn, Shinomiya recoge algunas de sus inquietudes artísticas y personales. Quizás la más obvia sea el contraste entre tradición y modernidad, un aspecto que ya asomaba en su producción previa y que aquí materializa en la desaparición de la fábrica de fuegos artificiales de un pequeño pueblo y su sustitución por una huerta solar. Con este conflicto, Shinomiya reflexiona también sobre las consecuencias del grave terremoto y posterior desastre nuclear de 2011 y cómo los avances derivados de aquel desastre se han adoptado en ocasiones de manera acrítica o, al menos, sin tomar en consideración las tradiciones locales y cómo estas imbrican el tejido social. Las relaciones humanas, y la paradoja de la conexión/desconexión entre humanos propiciada por la tecnología, es otro de los grandes temas presentes en la película.



